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Votamos en libertad

 

   El 12 de Junio Irán eligió presidente. Aunque las elecciones no han sido del todo libres, como se ha podido comprobar por las manifestaciones posteriores; se pensaba que había un atisbo de esperanza: el voto femenino podía decidir el cambio, sin embargo ello no ha ocurrido.

   Os dejamos la declaración realizada por la premio Nobel  Shirin Ebadi  a finales del mes de junio, y luego las declaraciones que realizaron 3 mujeres iraníes que viven en España antes de las elecciones, para que se vean cuáles eran las esperanzas y cuáles han sido los resultados…

Irán: Declaración conjunta de Shirin Ebadi e Irene Khan

28 julio 2009

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La crisis de derechos humanos de Irán se intensifica cada día que pasa, y la toma de posesión de Mahmud Ahmadineyad para su segundo mandato como presidente, prevista para la semana que viene, puede desatar nuevas protestas y una nueva oleada masiva de represión. Así lo han advertido hoy, 28 de julio, Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional, y Shirin Ebadi, la iraní Premio Nobel de la Paz.

“Hace tres días, miles de personas de más de un centenar de ciudades del mundo se unieron en un Día Mundial de Acción en protesta por las numerosas detenciones, palizas y homicidios que han acompañado al intento de las autoridades iraníes de forzar la aceptación de los resultados declarados de las elecciones, tan ampliamente cuestionados”, ha manifestado Irene Khan. “El propósito era manifestar nuestra solidaridad con las personas cuyos derechos han sido violados en Irán, y enviar al líder supremo de Irán y a quienes le rodean el mensaje de que las violaciones deben cesar. El mundo está observando.”

Shirin Ebadi, la abogada y defensora de los derechos humanos más distinguida de Irán, se encuentra en Londres por invitación de Amnistía Internacional.

La organización que fundó en 2001, el Centro para la Defensa de los Derechos Humanos, fue clausurada de forma sumaria por las autoridades iraníes el pasado diciembre a causa de sus esfuerzos por promover los derechos humanos y defender a quienes han sido detenidos y torturados. Al menos tres de sus principales miembros –el periodista Abdolreza Tajik y los destacados abogados de derechos humanos Abdolfattah Soltani y Mohammad Ali Dadkhah– han sido detenidos desde el comienzo de las protestas relacionadas con las elecciones. Dos de ellos permanecen en la tristemente famosa prisión de Evin, en Teherán, pero el paradero de Mohammad Ali Dadkhah se desconoce, lo que suscita especial temor por su seguridad.

“Mis colegas han sido detenidos a causa de su trabajo para promover la justicia y el Estado de derecho, y para defender los derechos humanos del pueblo de Irán”, ha manifestado Shirin Ebadi, galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2003. “Ahora se consumen en prisión como tantos otros compatriotas míos por defender valores universales: el derecho a la libertad de opinión y expresión y a dejar constancia pacíficamente de su protesta sin temor a sufrir los ataques de fuerzas represivas como los Basij.”

Irene Khan y Shirin Ebadi han advertido de que la atención y los esfuerzos internacionales no deben disiparse, por intransigentes que parezcan las autoridades de Teherán.

“El pueblo de Irán necesita más que nunca apoyo internacional, hasta que se diriman las divisiones políticas en Teherán”, ha declarado Shirin Ebadi. “La atención y la presión internacionales deben mantenerse e intensificarse, si se quiere lograr un efecto sobre quienes mandan en Teherán.”

“En particular, la ONU debe desempeñar un papel más determinado y firme”, ha manifestado Irene Khan. “Mediante sus mecanismos de derechos humanos y de otro tipo, debe investigar las violaciones cometidas en Irán y reunir pruebas que, algún día, puedan utilizarse para hacer rendir cuentas a los responsables.”

Shirin Ebadi está visitando Londres como parte de los esfuerzos internacionales por sacar a la luz los abusos contra los derechos humanos cometidos en Irán y respaldar una acción mundial que Amnistía Internacional lanza para defender al Centro para la Defensa de los Derechos Humanos y a quienes lo componen, y para pedir que se permita a esta organización reabrir sus puertas y continuar con su trabajo.

 

  Antes de las elecciones, tres mujeres decían lo siguiente:

    Romina. 33 años. Bailarina

   Representante de artistas y modelos y la única profesora nativa residente en España de danza persa, es crítica con la política iraní: “No son elecciones, porque no hay posibilidad de que se presenten varios candidatos, sólo los del partido único. No acata nociones fundamentales como el pluralismo político, el respeto a los derechos humanos, la independencia de los poderes públicos o la libertad de expresión”.Reconoce que, de seguir en Irán, “seguramente hubiera tenido que renunciar a mi pasión y a mi enorme vocación, la danza”.

 

    Maryan. 20 años. Estudiante

    “Persona y espiritualmente me siento muy orgullosa de ser iraní y de tener los valores de nuestra cultura”, nos comenta esta estudiante de Imagen y Sonido. Asegura que no sigue demasiado los temas políticos, pero cree que, en los comicios de junio, “los jóvenes tendrán la última palabra”. Maryan está encantada de cómo ella y su familia han sido acogidas en España, pero se queja de que “la imagen que tiene el mundo de Irán no es la correcta en la mayoría de los casos, ya que siempre nos confunden con un país árabe cuando,en realidad, somos un país musulmán”.

 

    Taraneh. 28 años. Marketing

     Para ella: “ Irán es un país maravilloso,con gente única que, desgraciadamente, no es muy conocido”. Lo que más le preocupa sobre las próximas elecciones es la crisis económica: “Me gustaría que el futuro presidente ayudara a solucionar este gran problema”. Las razones por las que vino a España no son políticas: “El mercado de trabajo en Irán es muy competitivo, así que estudiar y tener experiencia fuera del país es una ventaja para encontrar un buen empleo”. segura que, de seguir en Irán, “mi vida sería como la de mis amigos”.

 

    Esperamos que os guste esta entrada.

El niño dormido

ntroducción al mundo de la cultura popular marroquí en esta ópera prima dirigida por Yasmine Kassari, documentalista residente en Bélgica. El niño dormido aborda el tema de los que se quedan, frente a los que emigran en busca de trabajo.

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En algún lugar del inhóspito Marruecos, el caserío está en pleno festejo: un hombre llena una buena cantidad de vasos de té y dice:“Uno de los vasos no tiene azúcar: lo tomará quien esté maldito”. Es la boda de la joven Zeinab. Por algún motivo en el tercer día, el matrimonio no pudo ser consumado, por lo cual la llegada del curandero es esperada con ansiedad familiar. El viene a solucionar este pequeño impedimento, que hace que el esposo no pueda partir para España. En una habitación el curandero hace que la novia cruce 7 veces por arriba de unos troncos alineados en el piso, mientras reza unas plegarias, escribe en un papel, y la hace bañar en el agua “entintada” donde lavó las oraciones.
Afuera, un grupo de hombres se bate a duelo de canciones: “Aquí estoy en mi casa, en España no se puede esperar nada”. Los otros contestan: “Iletrado: piénsalo, no tienes idioma; Letrado: tu diploma se pierde en el armario.”
finalmente, el novio, tras la “noche de bodas” abandona su lugar para irse a una España prometida, conseguir trabajo y enviar dinero a sus mujeres.
Introducción al mundo de la cultura popular marroquí en esta ópera prima dirigida por Yasmine Kassari, documentalista residente en Bélgica. El niño dormido aborda el tema de los que se quedan, frente a los que emigran en busca de trabajo. Y lo hace desde ese micromundo que, frente al universalismo de la globalización, sólo se sostiene con las leyes del pensamiento mágico. Un pequeño televisor devuelve las imágenes de los hombres en el exilio. España, para aquellas mujeres campesinas, pastoras, milagreras, es una cocina llena de hombres jóvenes entre los cuales, algunos, no se animan a hablar.
La bellísima metáfora del niño adormecido, también es una metáfora del poder. La madre sobre el hijo, el hijo sobre su esposa. La figura chamánica de la abuela. Un retrato de costumbres que no se limita a describir un pintoresquismo for export sino que ahonda con justificación en los mismos hilos que mueven la cotidianeidad de una forma de vida diferente. Espacios muy abiertos, planos generales y panorámicos, colores abundantes, la directora sabe retratar la espera de días, meses, años, que después se transforma en abandono, invisibilizando los recursos cinematográficos de tal modo que no haya en ese contexto grietas que den lugar a lo racional por sobre lo mágico. El niño ha sido adormecido en el vientre de su madre. No hay lugar para la explicación científica. Es pura poesía.
Sólo una vez aparecerá un resabio de razón, y por lo tanto de cambio. "Los espíritus nos invaden de nuevo" le dice Zeinab a la joven Halima, y ésta le contesta: "No son los espíritus sino las frustraciones".
Yasmine Kassari se llevó del Festival de Mar del Plata un Astor de Plata a la mejor dirección y el premio Kodak al Mejor Tratamiento Fotográfico de la Competencia Oficial.
Pero eso ya forma parte de otra historia.

"Toda religión oprime a la mujer"

Miércoles, 09 de julio del 2008 / Internacional

Con 76 años, la energía y vitalidad de Nawal Al Saadawi es contagiosa. Así lo ha demostrado en el Congreso Mundo de Mujeres que concluyó ayer en Madrid. Los ojos de esta luchadora egipcia por la libertad y la igualdad transmiten una inagotable curiosidad.

EL PAÍS

Autora de La cara oculta de Eva (1970), Mujeres y sexo (1972) o Mujer en punto cero (1973) fue cesada de su puesto de directora de Sanidad Pública y la revista que editaba, clausurada. Siguió escribiendo y hablando en público de la situación de la mujer árabe y de los derechos humanos. En 1981 fue encarcelada. Desde allí siguió escribiendo como pudo ya que le quitaron papel y lápiz. Tras salir de prisión, en 1983, fundó la Asociación Solidaria de Mujeres Árabes para “quitar el velo de las mentes” de las mujeres árabes.

Pregunta. ¿Cuáles son los problemas de las mujeres en el mundo árabe en la actualidad?

Respuesta. La desigualdad. No habrá igualdad si no hay igualdad entre los países y las clases. El 60% de la población egipcia vive debajo del umbral de la pobreza. La mayoría son mujeres, solteras, madres con hijos, que trabajan para dar de comer a su familia.

Además, las mujeres tienen que enfrentarse también al renacimiento de los fundamentalismos religiosos; ya sean islámicos, cristianos o judíos. En cualquier caso la mujer resulta oprimida. Las mujeres siempre están oprimidas por las religiones. Sufren problemas económicos, políticos, religiosos, problemas para casarse o problemas vinculados al velo.

P. ¿El velo es una imposición?

R. Sí. Hay un paso atrás hacia el velo y la circuncisión fomentado por parte de todos los fundamentalistas religiosos. Muchas mujeres en Egipto han tenido una ablación. No tiene nada que ver con una religión particular. Los fundamentalistas cristianos también imponen la ablación de las niñas.

P. Se dice que suelen ser las mujeres las que preservan como tradición la mutilación genital.

R. Es cierto. Son las mujeres las que practican la ablación. Son las esclavas de los esclavos. El hombre también es un esclavo. Sin embargo, la esposa aparece como la esclava del marido.

P. El sociólogo francés Alain Touraine afirma que la mujer tendrá un papel predominante en la sociedad de los próximos 500 años. ¿Cree que será así?

R. ¡Espero que no sean mujeres como Condoleezza Rice! O Margaret Thatcher, Hillary Clinton, Madeleine Albright, Angela Merkel, Golda Meier... Son mujeres de derechas, que creen en el patriarcalismo. Mujeres opresoras que oprimen a otras mujeres. ¿Qué tipo de mujeres liderarán la sociedad? ¡No es suficiente ser mujer! Hay que defender la justicia.

Espero que la sociedad dentro de 500 años esté dirigida por progresistas en general, hombres y mujeres.

P. Usted se presentó a las elecciones presidenciales en Egipto...

R. Fue un acto simbólico. Utilicé mi programa electoral para conseguir más visibilidad. Cuando la policía me impidió asistir a mi reunión electoral pude decir que dejaba la campaña y denunciar que no existía un verdadero sistema democrático. La política global está relacionada con el feminismo. No hay separación entre la dominación sufrida por las mujeres y la dominación que impera en el mundo. No se puede separar los asuntos de género de los demás temas.

P. ¿Cómo ve el mundo en la actualidad?

R. No hay justicia. El poder que domina el mundo es el militar, el económico, el de los hombres, las religiones. Se está usando a Dios para oprimir a la gente, a las mujeres y a los pobres. Vivimos en la selva y tenemos que luchar en contra de ello.

Secuestradas en casa por sus propias familias

 

Martes, 16 de junio del 2009 / NACIONAL

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Silvia B. oculta su verdadero nombre desde que rompió con su familia hace un año. "Al cumplir los 15, me anunciaron que iban a casarme con un chico que vive en Marruecos al que no conozco de nada. Por suerte, les convencí para que me dejasen acabar la ESO".

Explica esta marroquí de 19 años que, hasta alcanzar la mayoría de edad, vivió con angustia la clausura a la que la tenían sometida sus padres en su casa de Barcelona.

"Era una lucha diaria, querían que me pasara el día limpiando. Nunca entendieron que quisiera estudiar y ser independiente. Intenté que cambiaran de mentalidad, pero fue imposible", recuerda Silvia.

Cuantificar el número de jóvenes que viven en España situaciones similares resulta complicado por varias razones. Para empezar, las mujeres que viven controladas por sus parientes no tienen modo de denunciarlo. Tampoco suelen conocer sus derechos ni los recursos de que disponen.

El pasado 26 de mayo, la Audiencia de Barcelona juzgó el caso de una joven marroquí que denunció haber sido secuestrada por su padre y su hermano para evitar que siguiera con su novio español.

Fátima B. los acusó de prohibirle acudir a su trabajo y retenerla en casa. Sin embargo, durante el juicio por detención ilegal, se acogió a su derecho a no declarar en contra de sus familiares. Un mes antes, un tribunal había condenado a una mujer mauritana residente en Cádiz por obligar a su hija, una menor de 14 años, a casarse y mantener relaciones sexuales con un hombre de 40

A pesar de estos casos, la Conselleria dInterior catalana es la única administración que, por el momento, ha presentado un programa específico para luchar contra los matrimonios forzados.
Aislamiento y ostracismo

Más allá de los casos en que se pacta un matrimonio o se presiona a las mujeres para que no se relacionen con personas de cultura o religión distintas a la propia, el principal motivo para mantenerlas encerradas en casa es el machismo, sin más.

La presidenta de la asociación Annur, de Valencia, Cherifa Ben Hassine, recuerda que en España se podía bromear hasta hace muy poco con la expresión "la mujer, en casa y con la pata quebrada".

Probar que una mujer es condenada al aislamiento y el ostracismo es difícil. Los datos registrados en la Macroencuesta sobre la violencia contra las Mujeres (2006) que inspiran el Plan de Atención y Prevención de la Violencia de Género en la Población Inmigrante 2009-2012, no distinguen entre esta y otras formas de maltrato psicológico. Sólo indican que el 12,1% de las extranjeras declara haber sido maltratada por su pareja o ex pareja alguna vez.

Otra dificultad añadida para luchar contra los "arrestos domiciliarios" es el temor a fomentar la xenobofia si se identifican con culturas concretas. Así lo reconoce Mohammed, un mediador intercultural que admite que "estas cosas pasan", pero prefiere no hablar sobre el tema "porque la situación ya es bastante mala".

Combatir la realidad "silenciosa e invisible" de esas mujeres, que apenas si tienen más contacto con el exterior que sus antenas parabólicas, es uno de los principales objetivos de la asociación Annur. "Para ello, hablamos con sus maridos, intentamos convercerlos de que cambien su trato. También ofrecemos formación a las mujeres. Intentamos que aprendan español para que se relacionen, refuercen su autoestima y encuentren un trabajo", añade su presidenta. Llegados a este punto, surgen nuevos problemas. Excepto en los casos de las mujeres que pueden probar que han sido maltratadas, la Ley de Extranjería no da facilidades a las esposas de los inmigrantes para obtener el permiso de trabajo.

También hay quien, como la socióloga hispano-argelina Djaouida Moualhi, se pregunta qué sucedería si esas mujeres lograran emanciparse: "¿Se librarían también del racismo? ¿Tendrían los mismos derechos, libertades e igualdad de oportunidades que las españolas?".

Las administraciones no saben responder a esta cuestión. Se limitan a promocionar los teléfonos de atención al maltrato en lugares públicos, como locutorios, tiendas y centros de salud. "Sabemos que antes o después tendrán que hacer una visita al médico", argumenta la responsable de uno de estos programas.

Por desgracia, no siempre es así. El Plan contra la Violencia de Género en Inmigrantes señala que muchas extranjeras sienten recelo a ser examinadas "por facultativos varones". También desconfían de las "fuerzas de seguridad".

Los matrimonios forzosos se hacen visibles en España

 

Martes, 16 de junio del 2009 / NACIONAL

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Los matrimonios forzosos ya no son cosa del pasado ni ocurren sólo en tierras exóticas. Con la llegada de la inmigración, algunas prácticas que ya se consideraban desterradas en Europa vuelven a estar de actualidad.

El 3 de junio pasado, la Conselleria dInterior de la Generalitat de Catalunya presentó un procedimiento policial por el que se pretende prever y castigar las uniones forzosas. La iniciativa catalana no es nada rara si tenemos en cuenta que en países con más experiencia en inmigración, como Gran Bretaña, existen grupos estables dentro de la Policía para evitar los secuestros y abusos con fines matrimoniales.

Los enlaces forzosos, explica la politóloga iraní Nazanín Amirian, son propios de sociedades poco desarrolladas, no agrícolas, "donde la pubertad es igual a la madurez". Son comunidades que consideran a la mujer como un objeto, un ser no productivo, una carga. "El valor de las niñas reside en su pureza, en su virginidad y cuánto antes la casen, antes se quitan el problema de encima [los padres]", cuenta Amirian.

Los expertos explican que las uniones forzosas con niñas de por medio no sólo responden al resguardo de la virginidad, sino a la "domesticación" de la menor antes de que tenga su propia personalidad y sea más rebelde. En este sentido, no es infrecuente que en algunas tribus de Pakistán, explica Amirian, cuando la niña se casa, puede ser violada por todos los hombres de la familia, además de pasar a ser "la esclava de la suegra".
El sí de las niñas

De momento, en Catalunya los Mossos sólo han detectado unos 20 casos de bodas obligadas, pero creen que la realidad oculta bastantes más. En este sentido, en mayo pasado, la Plataforma de Organizaciones de Rijmond presentó en Madrid su programa Mano a mano contra los matrimonios forzosos porque "aunque a veces parezca que se trata de una práctica marginal, ocurre con mucha frecuencia", afirmó Tariq Ramadan, profesor de Estudios Islámicos de Oxford.

Amirian advierte de que la sociedad española debe de estar alerta porque "es en los países poco acostumbrados a la inmigración o que han hecho mal la integración donde ocurren las uniones forzosas".

Acuerdo Inmigración y Annur ayudará a mujeres musulmanas víctimas de maltrato

 

Miércoles, 01 de julio del 2009 / LOCAL

 

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La Conselleria de Inmigración y Ciudadanía ha firmado sendos convenios con el Centro Cultural Islámico de Valencia (CCIV) y la Asociación de Mujeres Musulmanas "Annur" para la realización de programas de integración y para favorecer la inserción laboral y social de mujeres en situación de maltrato o vulnerabilidad.

El acuerdo suscrito entre el conseller Rafael Blasco y la presidenta de Annur, Cerifa Ben Hassine, contempla que el Consell destine 38.800 euros para diversas actuaciones destinadas a la acogida de mujeres inmigrantes en situación de vulnerabilidad.

"Las inmigrantes son un colectivo en riesgo especialmente en estos momentos de crisis", ha señalado Blasco, quien ha agregado que es necesario "abrir vías para proporcionarles las bases necesarias para que se desenvuelvan con autonomía en su entorno social y laboral".

Este convenio incluye una vivienda semitutelada de seis plazas con oferta de alojamiento temporal y manutención para mujeres que pasan por circunstancias complejas, y además se les proporcionará un seguimiento y se les dará una atención psicológica a aquellas que lo requieran.

Annur trabaja en colaboración con el Centro Cultural Islámico Valenciano organizando talleres de confección industrial y doméstica, de autoestima, autoconocimiento, habilidades sociales, primeros auxilios o no violencia, entre otros.

Cerifa Ben Hassine ha asegurado que el objetivo del acuerdo es dar "apoyo y estímulo" a las mujeres maltratadas para que "salgan alegres, preparadas, formadas y con confianza para seguir adelante con dignidad".

El convenio firmado por Blasco con la presidencia del CCIV, Amparo Sánchez, prevé destinar 128.200 euros para proyectos de integración a la sociedad de acogida, derivación a servicios públicos de carácter general, asesoramiento socio-jurídico o enseñanza de la lengua.

En el marco de este convenio está también contemplado el desarrollo de actuaciones destinadas a establecer espacios de encuentro entre la población inmigrante y la autóctona así como que esta entidad imparta el programa voluntario "Escuela de Acogida".

Los Mossos d'Esquadra llevan a Gambia un programa preventivo contra la mutilación genital femenina

 

19/01/2009
En 2008, la policía catalana ha trabajado de forma preventiva con 55 familias y 104 niñas que viven en Catalunya
Barcelona. (EFE).- Con el fin de prevenir ablaciones de clítoris, la policía catalana llevará a Gambia la semana próxima el el programa de prevención de mutilaciones genitales femeninas que ya ha difundido a lo largo de 2008 con 55 familias que viven en Catalunya y que tienen 104 niñas.
La responsable de Relaciones, Asociaciones y Mediación del Departamento de Interior, Noemí Ayguasenosa, y la intendente Cristina Manresa, viajarán del 22 al 29 a Gambia, según ha informado hoy el departamento de Interior de la Generalitat.
Invitadas por una ONG asturiana que trabaja en Pakaliba y Kiang, poblaciones situadas en la Lower River Region de Gàmbia, Ayguasenosa y Manresa participarán en charlas y reuniones en esa región para disuadir sobre esta práctica a las familias gambianas.
Las dos representantes del Departamento de Interior catalán han sido invitadas por la ONG de Oviedo para explicar el proyecto pionero y preventivo sobre esta práctica que se está realizando en Catalunya desde hace un tiempo.
Participarán en el proyecto de 'Prevención de la Mutilación Genital Femenina' en la región oeste de Gambia, proyecto que la ONG española está llevando a cabo en colaboración con la Asociación de Mujeres Antiablación de Barcelona y la organización gambiana Commitee on Tradicional Practices.
Explicarán a familias, escuelas y entidades de la zona las consecuencias que comporta esa práctica para la población femenina.
Los Mossos d'Esquadra trabajan en tareas de prevención de esa práctica en Catalunya desde el año 2000 y dentro del Programa de Seguridad contra la Violencia Machista se elaboró el año pasado un protocolo interno policial, basado en la experiencia de la Región Policial de Girona, pionera en esa prevención.
Pionero en las policías españolas, el protocolo de los Mossos valora la tarea preventiva y la detección de casos mediante el trabajo en red y establece los casos de riesgo y de consumación que tienen que ser puestos en conocimiento de la Fiscalía de Menores.
El viaje a Gambia servirá también para que las dos representantes del departamento de Interior de la Generalitat conozcan de más cerca las comunidades originarias de muchas de las familias gambianas que viven en Catalunya y los lugares en los que se practica aún la tradición de mutilar a las niñas.
Se entienden como Mutilación Genital Femenina (MGF) todas las prácticas que implican la extirpación total o parcial de los genitales externos femeninos u otras agresiones a los órganos genitales de las mujeres por razones culturales, religiosas u otras con finalidad no terapéutica.
La región oeste de Gambia a la que viajarán Noemí Ayguasenosa y Cristina Manresa tiene una población de 234.917 persones, de las cuales 119.031 son mujeres, según el comunicado difundido por Interior.
La agricultura es el método de subsistencia de esa región en la que predominan las etnias Mandinga y Jola, en ambas arraigadas las practicas tradicionales relacionadas con la Mutilación Genital Femenina.

Los talibanes saudíes se ceban en las mujeres

MÓNICA G. PRIETO desde Beirut. El Mundo.

A finales de los 90, comenzaron a levantarse voces en EEUU contra el régimen talibán que desde 1996 controlaba Afganistán. La presencia de Osama bin Laden, acogido como un huésped por los fanáticos afganos, era uno de los motivos pero no el principal: el argumento más escuchado fue el dramático retroceso impuesto a las mujeres afganas, cuyos derechos fueron secuestrados por los estudiantes de teología para relegarlas a un papel que oscilaba entre la esclavitud y el animal doméstico.

"Los talibanes parecen determinados a arrastrar a las mujeres desde los albores del siglo XXI a algún lugar más próximo al siglo XIII", denunció la entonces secretaria de Estado norteamericana, Madelaine Albright, durante una conferencia femenina celebrada en 1999.

Pues bien, si cambiamos el sujeto de la frase por "los wahabíes", pronto podríamos aplicar sus palabras al régimen saudí a juzgar por las últimas informaciones que llegan del reino.

En una carta remitida al Ministerio de Información, 35 clérigos saudíes han pedido al Gobierno que prohíba la presencia de mujeres en la televisión local así como cualquier imagen femenina de la prensa, algo que califican de "obsceno".

Los líderes religiosos también condenan los programas de música y baile en las pantallas, ya que consideran que todos estos factores confirman el aumento de "conductas desviadas" en Arabia Saudí, el país que alberga las dos ciudades más sagradas del Islam, Medina y La Meca.

"No debe haber ninguna mujer saudí en la televisión bajo ninguna circunstancia", se explica en la misiva recogida por las agencias y firmada por reputados clérigos, entre ellos académicos y altos cargos del sector judicial. "No hay duda de que eso no se puede permitir desde el punto de vista religioso".

"Nuestra fe en vosotros [el citado ministerio] es grande en lo que se refiere a la reforma de los medios, ya que hemos estado observando cómo la perversión se ha instalado en el Ministerio de Información y Cultura, la televisión, la radio, la prensa, las asociaciones literarias y las ferias del libro", continúan los ideólogos wahabíes, la versión más radical del Islam que rige el reino.

Semejante discurso pretende frenar las tímidas reformas de Arabia Saudí, que en los últimos meses se han materializado con el nombramiento de una mujer como vicetitular del Ministerio de Educación –encargada del departamento femenino-, una decisión sin precedentes en el reino.

No ha sido el único cambio: a principios de marzo, los religiosos más recalcitrantes denunciaron que en la Feria del Libro de Riad hombres y mujeres pudieran intercambiar opiniones libremente y mezclarse entre ellos, si bien la actuación de la policía de la moral –mutawam- impidió, por ejemplo, que las autoras promocionasen sus libros y que ningún hombre se hiciera con un autógrafo de las escritoras.

Al escándalo de una feria del libro no segregada –en un país donde la segregación sexual es sagrada- se suman las importaciones de revistas árabes donde las mujeres aparecen maquilladas y ataviadas con ropa occidental. Todo esto, según los firmantes, corresponde a un plan destinado a "occidentalizar" a la mujer saudí algo, a sus ojos, inaceptable.

A ojos de los demás, si el plan es cierto resulta inapreciable, dado que las féminas del reino wahabí no tienen derecho a mostrar más que sus ojos. Las organizaciones para la defensa de los Derechos Humanos no cesan de denunciar la obligada sumisión femenina a los hombres del reino saudí, donde las mujeres no tienen derecho a trabajar, estudiar, casarse o recibir asistencia médica sin el permiso expreso de sus parientes masculinos, algo que según Human Rights Watch sacrifica los derechos de las mujeres para perpetuar el control masculino.

"Las mujeres saudíes no harán ningún progreso hasta que el Gobierno cese los abusos derivados de esas políticas incorrectas", criticaba la responsable del departamento de derechos femeninos en Oriente Próximo de la citada ONG hace menos de un año, cuando trascendió su informe "Menores perpétuas. Abusos de los Derechos Humanos derivados de la tutela masculina y de la segregación sexual en Arabia Saudí".

Ni siquiera en Irán o en Afganistán las mujeres tienen prohibido conducir, algo que sí ocurre en Arabia Saudí, el único país del mundo que impide a sus féminas ponerse al volante, aunque es improbable que Washington lo critique como pasó en el caso afgano. Claro que, dados los precedentes, resultará más seguro para las saudíes que Estados Unidos no tome cartas en el asunto, no vaya a ser que las libere de la misma forma que liberó a las iraquíes y a las afganas. Hoy, unas están más oprimidas que nunca, y las otras están a punto de perder sus derechos adquiridos gracias al avance talibán y la influencia de las madrasas wahabíes, financiadas por Arabia Saudí.

Ese antiguo oficio llamado prostitución La prostitución en países árabes y de mujeres inmigrantes, es una realidad silenciada pero real

 

Hace unas semanas, reporteros de informativos de la cadena Telecinco, mostraban una espeluznante realidad: la de menores prostitutas en burdeles de Pakistan.

Sin duda alguna, esta noticia, no debe pasar desapercibida para aquellas personas que luchamos por abolir las injusticias que destruyen los derechos fundamentales de la infancia y las mujeres.

Dicen que la prostitución es uno de los oficios más antiguos del mundo. Sobra decir que algo falla en las sociedades, cuando sigue existiendo esta práctica que victimiza y vulnera el pleno desarrollo psicosocial de quien la ejerce.

Aprovecho esta ocasión para hablar de una realidad latente, que se alimenta una vez más del género femenino para crecer. Debo intentar hacer un gran esfuerzo para ser respetuosa al sacar a la palestra un tema delicado y del que todavía mucha gente prefiere evitar comentar. Para muchos y muchas, hablar públicamente de la prostitución genera tensiones, especialmente en sociedades en donde el islam está presente de manera mayoritaria. En demasiadas ocasiones, la asunción de reconocer que la prostitución existe de manera evidente, supone poner sobre la mesa un tema que aparentemente está oculto, como si el silencio fuera capaz de borrar una realidad maldita.

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Es preciso, que desde el interior de las comunidades musulmanas, se realice un autoanálisis y autocrítica para empezar a comprender que una cosa son las enseñanzas de las Sagradas Escrituras, y otras bien distintas son algunas prácticas contrarias al islam, como es el caso de la prostitución. Si desde las “miradas occidentales” se lanzan duras acusaciones a nuestra fe, es porque aquellos países y gobiernos que se autoproclaman islámicos, así como su ciudadanía integrante, son testigos y cómplices mudos de praxis ilícitas.

El juego de la oferta y la demanda, tampoco se escapa de este terreno. Si existen prostitutas es porque existen clientes que lo demandan. Si la prostitución no fuera un negocio rentable, hace tiempo que habría desaparecido. La prostitución, mueve millones de euros al año a escala mundial, sin excepciones. De alguna u otra manera se producen beneficios económicos que no siempre llegan a parar a las mujeres que la ejercen, sino a sus proxenetas o a las empresas vinculadas al sexo, a través del tráfico ilegal de mujeres, de la pornografia, de la explotación de burdeles, casas de citas o de masajes.

La prostitución, entendida como aquella actividad a la que se dedica quien mantiene relaciones sexuales con otras personas, a cambio de dinero, es dificil de cuantificar, precisamente por ser una realidad ocultada. El perfil de las personas que terminan cayendo en la prostitución es muy variado, en función del sexo, de la tendencia sexual, del origen, de la edad, del tipo de prácticas, de la situación familiar, de la clase económica, de la historia de vida, del nivel de estudios, del país en el que se desarrolla y, un largísimo etcétera de distinciones.

Puedo aventurarme a hablar de la prostitución en Pakistan, pero no podría aportar mucho más allá de las informaciones que vierten los reportajes mediáticos o los testimonios de las ONGD presentes en la zona. No conozco de primera mano la realidad que se vive en las calles de Heera Mandi en Lahore o en los burdeles de Peshawar, en donde organismos como la International Human Rights Monitor calculan la existencia de un millón de prostitutas en el país, de las cuales casi la mitad entraron en este mundo para huir de la pobreza, doscientas cincuenta mil lo hicieron por presiones familiares o de conocidos, frente al 5% que admiten hacerlo por voluntad propia.

Tampoco puedo decir más allá de lo que traslada el periódico iraní Entekhub, cuando afirma que existen 84.000 prostitutas en las calles de Teheran y en los 250 burdeles, donde cada día una media de 60 jóvenes fugadas de sus hogares se suman a las cifras computadas del ejercicio de la prostitución.

Intento asumir como verídico el testimonio de Ali Mussawi, presidente de la ONG iraquí Keeping Children Alive, quien afirma que desde la invasión de Iraq en 2003, el número de niños que han caido en la prostitución ha aumentado vertiginosamente, alentados desde las bandas criminales; o informes de Naciones Unidas que reconocen la existencia de mujeres jóvenes que se ven obligadas a prostituirse para poder alimentar a sus familias.

Revisando por internet me sorprendió encontrar el testimonio de un emigrante español en Dubai. En su blog comentaba lo siguiente: “Y es que aquí (como en muchas otras partes, nuevamente), se aplica una doble moral para muchas cosas. Por una parte persiguen y castigan la pornografía, la infidelidad en el matrimonio, y las relaciones sexuales fuera de este; por otra parte es uno de los países más conocidos en el mundo por su prostitución. Según se comenta, la cifra de ingresos derivados de la prostitución alcanza el 30% de los ingresos de la ciudad”.

Podría seguir enumerando más países y estadísticas, con el riesgo de que perdiera credibilidad el hecho de que son datos aportados en su mayoría por “Occidente” y que como algunos no dudan en afirmar, suponen una mentira más para atacar al islam.

Es así, que desde esta esfera y la oportunidad que se me brinda desde esta plataforma, hablaré de mis propias experiencias y conocimientos labrados después de más de 15 años de intervención como Trabajadora Social, y en donde he tenido la oportunidad de acercarme a la realidad de la prostitución de diversos países. Visiones y declaraciones en definitiva, vertidas desde la óptica profesional de una mujer musulmana.

Mi primera incursión en un país árabe se desarrolló hace años en Marruecos y es ahí donde centraré mi exposición, porque tras varios años de residencia y labor, llegué a conocer más en profundidad una realidad que rompieron todos mis esquemas.

No cabe duda, que el imaginario colectivo que se construye en las mentes occidentales es el de adjudicar al género femenino árabe una subordinación al hombre, como si ésta fuera una realidad extensible a toda la población. De igual forma, se cimienta el estereotipo de concebir a las mujeres musulmanas como seres invisibles envueltos en largas prendas que cubren cada centímetro de su cuerpo, sin que tras ellas pueda salir si quiera un ápice de voz.

Como en cualquier otra experiencia, a mi llegada a Marruecos, decidí que no podría elegir una mejor forma de integración en el país que la convivir en el seno de una familia marroquí, en el calor de un hogar desde el que poder afrontar las nuevas experiencias, conocer la cultura desde dentro y aprender a adentrarme en una realidad desconocida, no como mera observadora sino partícipe en el devenir diario de la sociedad.

El primer jarro de agua fría vino de la mano de la hija mayor de la familia, a la que llamaré “Fátima”. En ese momento, en el mismo instante de conocerla personalmente, cayeron súbitamente las construcciones sobre el atuendo femenino. Esa joven, que apenas llegaba a los 20 años, se presentó ante mí con una minúscula minifalda, un top que dejaba ver su escultural figura y un corte de pelo al estilo “garçon”, cuya largura no superaba los 5 centímetros.

A través de Fátima, pude conocer esa otra parte de la realidad de algunas jóvenes marroquíes, esas que han dejado de lado la religión para intentar imitar las conductas “occidentales” y sentir así, que están liberadas. Podría contar mil y una anécdotas recabadas en casi un año de vivencia con aquella familia, y de las experiencias que pude vivir en mi tiempo libre junto a Fátima y sus amigas, pero sería demasiado extenso, así que contaré algunas de ellas.

En una ocasión, presencié una acalorada discusión entre Fátima y su madre, una mujer religiosa y modesta que se negaba a abonar 30 euros para que su hija comprase unas lentillas de color. Fátima se marchó enfurecida de la casa, por el fracaso de su petición. Regresó a las 2 horas con sus flamantes lentillas de color que luciría en la fiesta de cumpleaños.

A priori, no quise dar importancia al asunto, pensando que tal vez algún familiar le habría regalado las lentillas, pero según fue pasando el tiempo y fui conociéndola mejor, me di cuenta que Fátima, como otras tantas jóvenes marroquíes, ofrecía su cuerpo a cambio de “regalos” caros que una familia humilde no se podría permitir.

En otra ocasión, fui a dar una vuelta por la medina rabatí con Fátima y sus amigas. Paseando y viendo escaparates, Fátima, observó un vestido en una de las tiendas. Lo quería, era evidente, pero su paga semanal no alcanzaba para comprar aquel capricho. Pocos metros más adelante, un coche paró junto a nosotras. Desde la ventanilla, un hombre de mediana edad dijo algo que no llegué a entender, ella sonrió y dirigiéndose a nosotras nos pidió que la esperáramos. Se montó en el asiento de copiloto y se marchó.

Después de 45 minutos de larga espera en el mismo lugar, me empecé a inquietar por la tardanza. Pensé que aquel hombre era un conocido de Fátima, sin embargo, una de las amigas lo negó. Ahí fue cuando realmente me alarmé, por la inconsciencia de montar en el coche de un desconocido. Después de una hora y media, Fátima regresó, ataviada con aquel vestido que momentos antes, tanto había deseado.

Todo esto, me hizo recordar la conversación con un joven, Mohamed, que se ganaba la vida buscando a chicas jóvenes en las puertas de los institutos para actuar como “bailarinas” en las fiestas privadas de extranjeros, principalmente de hombres saudíes. Escuché todo tipo de anécdotas, las cuales prefiero omitir por ser realmente fuertes y escandalosas, pero a partir de ahí, se repitió una y otra vez la frase de que Marruecos es uno de los países preferidos para el Turismo Sexual, dentro del mundo árabe.

Uno de los ejemplos de este tipo de chicas, vino de la mano de una vecina próxima a mi vivienda. Un hogar caracterizado por la pobreza, en nombre de las carencias más fundamentales y básicas de subsistencia de sus miembros, pero que sin embargo, la hija, parecía una princesita salida de los cuentos de hadas. Sus ropas caras, su peluquería semanal y su coche descapotable, nada tenían que ver con el nivel de vida familiar.

Quise profundizar más, conocer más de cerca esa forma encubierta de prostitución, que de alguna u otra manera me recordaba a las famosas “Jineteras” de Cuba. No hay una transacción económica directa por el servicio prestado, pero sí una cesión del cuerpo a cambio de cumplir con el deseo de alcanzar una vida de lujo.

Todo esto, me llevó a conocer otra realidad, la del fenómeno estudiantes/prostitutas, afincadas en el barrio Agdal de Rabat. Este barrio de clase media, es conocido por el importante número de jóvenes campesinas o de otras zonas del país, que acuden a la gran ciudad para ir a la universidad. Algunas de ellas, terminan viéndose involucradas en la prostitución, de manera directa o indirecta, tal y como se refleja en el blogger Words For Change.

Conocí a varias chicas que vivían en este barrio, unas aún estudiantes, otras ya licenciadas que sin ningún tipo de escrúpulos, frecuentaban ambientes selectos en busca de hombres que no dudasen en complacer su ansia de una vida opulenta. Recuerdo la primera vez que acudí a la Casa de España en Casablanca, un espacio visitado mayoritariamente por hombres marroquíes de clase alta y chicas jóvenes, también marroquíes. El testimonio de un empresario español me encogió el corazón cuando contaba lo fácil que era mantener relaciones sexuales con jovencitas marroquíes a cambio de invitarles a cenar en restaurantes caros, de comprarles regalos o incluso, facilitarles la entrada de trabajo en alguna de sus empresas.

Me viene a la mente “Mariam”, una joven licenciada en filología española que no dudaba en aparecer en los espacios frecuentados por españoles. Su objetivo era claro, había estudiado una carrera y no dudaba querer trabajar de ello, fuese como fuese. El éxito de ver a su amiga “Mounia”, también filóloga y que había conseguido entrar a formar parte de la plantilla de la Embajada, con méritos “dudosos”, era su gran aliciente. Su pensamiento era firme “si ella lo ha conseguido, yo también puedo”.

Pero la situación de Mariam, como la de otras chicas más, terminó desencadenando en el ejercicio oficial de la prostitución, esa en la que cada relación, el cliente desembolsa una suma de dinero. Y es aquí, en este punto de “prostitución oficial”, donde la mujer asume su rol de prostituta, en un amplio abanico de opciones.

Existe una gran distinción entre la prostitución ejercida en pueblos y ciudades, tal y como pude observar en Khemisset y Azrou o en Rabat , Marrakech y Tanger. El analfabetismo y la soledad son dos de las características principales de estas mujeres. Otra cosa bien distinta, es la que se ejerce en ciudades, especialmente turísticas.

La Organización Panafricana de Lucha contra el Sida en Marruecos lanzó un escalofriante estudio sobre la prostitución en el país. Las motivaciones de las mujeres que han desencadenado en la venta de su cuerpo se basan en el grado elevado de analfabetismo y pobreza, especialmente de las mujeres provenientes de las zonas rurales.

El 59,4% de las mujeres estudiadas, tuvieron relaciones sexuales remuneradas entre los nueve y los trece años. Ese fue el caso de Oumaima, una muchacha de apenas 16 años que fue reclutada para trabajar en el servicio domestico, como interna. Poco tardó el padre de la familia en solicitarle favores sexuales a cambio de un dinero que le permitiese ganarse unos dirhams extras. Para ella no supuso ningún contratiempo. A los trece años se escapó del hogar familiar, de una aldea próxima a Fez, para adentrarse en el infierno de la calle. Para poder llevarse algo a la boca, subsistió durante años entre robos y la venta de su propio cuerpo.

En la sociedad marroquí, especialmente en las zonas rurales, es difícil que una mujer divorciada pueda subsistir por sus propios medios, lo que acarrea que un número considerable de estas mujeres terminen acogiendo la prostitución como único modo de supervivencia. Ese fue el caso de Khadija, una mujer de 42 años, madre de 3 hijos y repudiada por su marido y familia, quien la consideraba responsable del fracaso familiar.

Para otras mujeres, la prostitución a través de la emigración promete unos objetivos golosos: la acumulación de dinero en mayor cantidad y en corto espacio de tiempo.

Fue así como “Amina”, decidió emigrar a Arabia Saudí, siendo consciente de que su trabajo como cocinera serviría de tapadera perfecta para ganar y ahorrar. Una vez allá, contaba, cómo un grupo de 15 marroquíes más bailaban en un club nocturno, y si podían, intentaban llegar a algún acuerdo económico con los clientes para subir al hotel y saciar sus deseos. En pocos años, acumuló lo esperado, volviendo a Marruecos. Pero la pobreza y falta de expectativas de trabajo, incidieron en que se planteara una vez más la emigración. Y así fue como llegó a España.

La prostitución en España, caracterizada por estar compuesta en un 90% por mujeres inmigrantes, se subdivide en bloques en función de las zonas geográficas de origen. Cada zona cumple una función, una forma en definitiva de llevar a cabo las relaciones sexuales.

Hablar de prostitución marroquí en España, supone hacer un gran esfuerzo de búsqueda, ya que el estigma que carga una prostituta de origen árabomusulman es mucho mayor que al del resto de prostitutas.

Hace unos años, tuve la oportunidad de participar en un estudio sobre prostitución a nivel nacional, por lo que pude tener acceso de primera mano a conocer los testimonios de quien la ejercen y de los propios clientes. Para mi sorpresa, este estudio vino a demostrar que las mujeres marroquíes eran uno de los grupos más permisivos a las penetraciones anales. Hablo de prostitución marroquí y no de otra nacionalidad, porque es el colectivo más representativo, y al fin y al cabo, la realidad que mejor conozco.

El testimonio de “Diana”, una joven de 24 años que convivía con su madre y su tía, también prostitutas, es soprendente. En su mente, ansiaba en algun momento dejar la prostitución y casarse con un marroquí, por eso, ella solo permitía la penetración anal, para así, como decía ella, mantener intacta su virginidad.

Después de todos los años trabajando en el campo de la prostitución, habiéndome adentrado en burdeles, casas y la propia calle, sigo encontrando grandes dificultades para visibilizar la prostitución marroquí. Así como otros colectivos están más organizados y acuden frecuentemente a asociaciones de protección y atención a la prostitutas, para entre otras cosas, hacer revisiones médicas, el tema de las marroquíes es bien distinto. Ellas no acuden a estos centros, ni tampoco realizan revisiones ginecológicas, y cuando menos, se realizan las pruebas del SIDA, a pesar de que casi la mitad de estas mujeres acceden a mantener relaciones sexuales sin preservativo.

Tal vez en aquellas grandes ciudadades, donde la prostitución de calle es más evidente, es más facil encontrar a mujeres marroquíes, como es el caso de Madrid. A escasos metros de mi oficina, y simplemente asomándome a la ventana, puedo ser testigo diario de la forma de transacción de estas mujeres con sus clientes.

Si bien, no me cae de sorpresa que clientes españoles acudan al favor sexual de estas mujeres, siento cierto repudio hacia clientes árabes que no dudan en preferir elegir a sus paisanas en el trueque sexo-dinero.

De la misma manera, he de protestar ante el uso indebido del pañuelo, esa prenda que distingue a tantas mujeres musulmanas con honrabilidad. Por mucho que cueste entenderlo, existen prostitutas marroquíes que utilizan el pañuelo como reclamo sexual y que no dudan en permanecer completamente desnudas, a excepción de la cabeza, mientras complacen las perversiones de sus clientes, al menos es así como algunos de ellos lo atestiguan.

Tal vez, el colmo de estas realidades vino en manos de aquella mujer madura a la que se referían como Hajja. Para mis adentros pensé que era la forma de llamarla por haber hecho el Hajj. Cuando me explicaron, entre ironías el motivo de su apodo, sentí una gran repulsa. Según parece, el apodo “Hajja” suele ser frecuentemente utilizado en el lenguaje de calle para denominar a una mujer prostituta. “Hajja” propietaria de 3 clubs de alterne, ataviada con una chilaba y un pañuelo, se encargaba de reclutar a inmigrantes marroquíes para engrosar la oferta de sus burdeles, para, como se suele decir, renovar el género.

Pero no todas las realidades son así de frívolas e incompresibles. Cada vez más, llegan a mis oídos casos de mujeres jóvenes marroquíes, reagrupadas por sus maridos y que ante una situación de divorcio, se ven indefensas, sin un conocimiento del idioma, sin posibilidad legal de trabajar, sin un lugar donde vivir, ni recursos económicos con los que hacer frente a las necesidades básicas de cualquier ser humano. Son, por lo tanto, blanco fácil para la prostitución.

Creo que es importante hacer claras distinciones entre unas situaciones y otras. Si bien, la prostitución es una actividad claramente ilícita desde la visión islámica, la necesidad imperiosa de algunas mujeres que se refugian en su práctica como única y desesperada alternativa, nada tiene que ver con aquellas muchachas jóvenes que deciden ceder sus cuerpos para alcanzar un posicionamiento social-económico, porque su motivación responde más al capricho y lujo que a la mera necesidad de subsistencia. Ni qué decir tienen los posicionamientos como el de “Hajja” u otros tantos árabes que no dudan en aprovecharse de la necesidad de mujeres. Sus actitudes abrazan la hipocresía y la usura, algo que desde el islam es claramente ilícito y condenado.

Soy consciente de que este tema es peliagudo, que más de una persona pueda sentirse ofendida por hablar abiertamente de ello, y pido disculpas si es así, pero realmente me resulta necesario alzar la voz en un acto de rebeldía, reclamando justicia.

Es necesario generar un debate interno, que nos permita analizar y cuestionar las prácticas ilícitas que se siguen desarrollando en el seno de los países y comunidades musulmanas, viendo la forma de anular cualquier ejercicio que destruya las bases fundamentales de respeto y derechos que el islam otorga a los seres humanos, especialmente a las mujeres.

M. Laure Rodríguez Quiroga
Trabajadora Social. Directora de la Consultora Torre de Babel. Presidenta de la Unión de Mujeres Musulmanas de España.